Jeff Beck, un guitarrista multidimensional

Jeff Beck, un guitarrista multidimensional

Nuestro protagonista de hoy, Jeff Beck, nace en Surrey (Inglaterra) el 24 de junio de 1944, contando en la actualidad con 75 años. Comenzó su formación artística en la Escuela de Arte de Wimbledon, y sus primeros conciertos los dio de la mano del cantante de Rock y más tarde político Lord Sutch (1940-1999), quien le promocionaría en su carrera. Su gran momento musical acontece al lograr incorporarse a la banda «The Yardbirds», en 1965, para lo que contaría con la ayuda de Lord Sutch, como sustituto a la guitarra del gran Eric Clapton, al que nos referimos en esta sección el 11 de enero de 2019 Clapton… ¿alguien no lo conoce?, grupo británico ya muy consolidado, en una época en la que la banda buscaba y obtuvo un sonido distinto, apartándose del Blues característico de la influencia de Clapton, para experimentar con otros sonidos y medios expresivos. Poco después, entra en el grupo el bajista Jimmy Page, quien era capaz también de tocar la guitarra eléctrica, sustituyendo a Beck por enfermedad en una ocasión, y le debió tomar el gusto puesto que seguidamente tanto Jeff como Jimmy tocaron las seis cuerdas en «The Yardbirds» durante un tiempo. Un buen día, durante una gira por América, Jeff manifestó que estaba enfermo, y, fuera o no cierto, este hecho precipitó su salida del grupo puesto que sus compañeros no lo creyeron y lo dejaron fuera de la banda, aunque no queda del todo claro si fue una decisión propia de Jeff o de sus compañeros.

El destino del inquieto Jeff iba por los derroteros del individualismo musical (y el de «The Yardbirds» tenía fecha de caducidad y no culminaría la década), logrando un éxito rápido con los temas «Hi Ho Silver Lining» y «Beck´s Bolero», en los que curiosamente contó con la colaboración de Jimmy Page, entre otros músicos. Bien es cierto que Jeff Beck adquiere un reconocimiento como guitarrista de nivel gracias a su paso por «The Yardbirds», y eso le permite iniciar una carrera musical en solitario que va a tener muchos conatos de formar banda, pero casi siempre se diluyen antes de grabar un disco o salir de gira. Todos esos proyectos de banda y propósitos de estabilidad quedan interferidos por la personalidad y especialidad de Beck que, como veremos, ha sido un músico valiente que ha salido en varias ocasiones de su zona de confort para experimentar nuevos estilos y sonidos. Una pequeña pero sobresaliente excepción en este persistente intento de formar una banda, que hubiese sido además legendaria, fue precisamente el intento de unir al cantante Rod Stewart, al baterista Viv Prince, el bajista Jet Harris y el guitarrista Ron Wood (que tocaría en los «The Rolling Stones»), consiguiendo una cierta estabilidad como banda al entrar el baterista Aynsley Dumbar en sustitución de Viv, grabando dos álbumes: «Truth» y «Beck-Ola», a los que siguieron actuaciones en directo que dieron aún más prestigio como guitarrista y figura de culto a Jeff Beck. El grupo se disolvió en 1969, si bien Jeff Beck dejó esbozadas las bases del Heavy Metal, con los potentes arreglos de temas de Blues y el estilo intercalado de voz y guitarra, y la banda sirvió de trampolín para la carrera de Rod Stewart, como antes lo supuso para Beck su paso por «The Yardbirds».

La nueva década de los setenta acababa de llegar y Beck inicia un nuevo proyecto con el bajista Tim Bogert y el baterista Carmine Appice, a los que conoció en Nueva York, y con los que tocó en sustitución del guitarrista que tocaba con ambos en un grupo denominado «Vanilla Fudge», sin embargo un grave accidente de tráfico que mantuvo inactivo a Jeff durante un año dio al traste temporalmente con el proyecto, formando un nuevo grupo con el que grabaría los trabajos «Rough and Heavy» y «Jeff Beck Group». No obstante, en 1972 retoma el trío con Boggert y Appice, de orientación Heavy, pero no tuvo el éxito esperado por Jeff en unos tiempos musicales muy trepidantes que devoraban estilos y grupos con facilidad.

Era el momento de desplegar una nueva inspiración y la encontró en los sonidos de los sintetizadores de la época, incluso con la tentación -afortunadamente no consumada- de cambiar de instrumento. Este período de reflexión y nuevo aprendizaje alumbró su disco «Blow by Blow», en 1975, producido por George Martin, que trabajó con «The Beatles», y que está considerado por la crítica como un trabajo de Jazz-Rock, maridado de elementos de funk y soul, muy alejado de los sonidos y ritmos contundentes de su trío anterior, siendo notable la aportación artística del teclista Max Middleton. Es cierto que sus seguidores más incondicionales abogaban por mantener la ortodoxia de su estilo anterior pero este disco le abrió la puerta de un público diferente, más variado y deseoso de escuchar nuevas ideas musicales. A este álbum le siguió «Wired», en el que además de Middleton participó Jan Hammer a los mandos de los sintetizadores que habían robado el corazón a Jeff Beck (y nunca mejor escrito tal día como hoy, día de San Valentín). Seguidamente se publicó «Jeff Beck with the Jan Hammer Group-Live», fruto de la gira con la banda de Hammer, si bien sus colaboraciones con prestigiosos músicos de diferentes estilos fue recurrente, trabajando, entre otros, con el cantante Stevie Wonder o el bajista de jazz Stanley Clarke. Precisamente con éste último, junto con Simon Philips a la batería y Tony Hymas a los teclados formó un nuevo grupo en 1978, si bien no llegaron a grabar aunque sí a girar por Japón; al parecer la fuerte personalidad creativa de Jeff rivalizaba con Stanley, por lo que uno tenía que salir. Y en esta ocasión Jeff se quedó junto con el baterista y teclista incorporando, tras un casting nada sencillo, al bajista de estudio Mo Foster, grabando el trabajo «There and Back», en 1981.

Tras una retirada de casi cinco años, Beck regresa con «Flash», en 1985, un disco de Pop-Rock que se grabó con varios vocalistas y que fue un gran éxito, al punto de conseguir su único hit en single con el tema «People get Ready», cantado por Stewart, siendo también sobresaliente «Escape» que ganó el Grammy por la mejor canción de Rock instrumental. Sus colaboraciones como guitarrista estaban en lo más alto participando en los dos primeros discos en solitario de Mick Jagger, en el disco de Bon Jovi «Blaze of Glory» en 1990, en el trabajo de Roger Waters «Amused to Death», y con el gran B.B. King en 2003, del que nos ocupamos con placer en este blog el 14 de diciembre de 2018: B de Blues: B.B. King, con el que llegaría a grabar un disco en vivo («Live At B.B. King´s Blues Club & Grill», en 2006).

Pero regresemos a su trayectoria compositiva. En 1989 publicó «Guitar Shop» con el baterista Terry Bozzio y el teclista Tony Hymas, nuevamente premiado con el Grammy de Rock instrumental. En 1993 publica «Crazy Legs»con «Big Town Playboys», tributo al cantante Rockabilly norteamericano Gene Vicent, tan conocido por su gran éxito «Be-Bop-A-Lula» y a su guitarrista solista Cliff Gallut. El siguiente trabajo discográfico se hace esperar, llega en 1999 y se titula «Who else!», y dos años después, en 2001, «You Had it Coming», cuyo tema «Dirty Mind» le permitió obtener un tercer Grammy en la categoría de mejor Rock instrumental. En 2003 llega el álbum «Jeff», obteniendo con el Tema «Plan B» un cuarto Grammy; trabajos estos tres en los que Beck logra una mixtura atractiva entre los sonidos electrónicos dominantes y las adaptaciones de las fuentes del Blues o Jazz de las que procede su estilo inicial, ese Blues combinado con Rock Progresivo. Su disco en directo titulado «Performing This Week…Live at Ronnie Scott´s», ya en 2010, le dio, cómo no, un quinto Grammy. Y ese mismo año grabó un trabajo especial y novedoso en su trayectoria titulado «Emotion & Commotion», que contó con la participación de una orquesta y destacados artistas, hasta llegar a «Loud Hailer», en 2016, el que hasta ahora es su último álbum.

Jeff Beck es tan versátil en estilos como «promiscuo» con las guitarras. Tras un breve flirteo con la Fender Squier enchufada a un VOX AC30 en su efímero paso por «The Yardbirds», se pueden ver fotografías de mediados de los setenta con una antigua Les Paul Standard de 1954 y la contundencia de sus dos pastillas de doble bobinado (humbuckers), pero también con su guitarra «antagonista», la querida Fender Stratocaster, y a principios de los ochenta utilizaba también una Telescaster con pastillas de doble bobinado Gibson (una ambigua pero preciosa mezcla de lo mejor de dos marcas de leyenda). Eso sí, los amplificadores eran Marshall pero curiosamente los bafles eran Fender, si bien su sonido saturado lo obtenía con un preamplificador, que es un tipo de amplificador electrónico que actúa sobre la tensión de la señal de entrada para aumentar el nivel de la señal. Pese al himnótico magnetismo que le producen los sonidos electrónicos, sobre todo tras la aparición de los primeros sintetizadores modernos, Jeff Beck no abusa del sonido artificial sino que es capaz técnicamente de obtener sonidos con sus propios dedos y el atinado uso del vibrato.

Querido Jeff, llevas en activo desde 1964, (ahí es nada, cuando la Selección Española de Fútbol ganó su primera Eurocopa), y además de los múltiples éxitos cosechados, tu trayectoria musical tiene un reconocimiento no sólo de buena parte del gran público sino especialmente de tantos colegas de profesión con gran talento creativo o instrumental, y que te consideran como uno de los más grandes guitarristas del mundo, quizás precisamente por tu dominio técnico para obtener sonidos de forma natural sin abusar de los efectos. Lástima que hayas descubierto el wah-wah, y la amplia variedad de pedales buzz y eco, ya que, si se te ocurrió hacer un corte con una cuchilla de afeitar en el parlante para obtener distorsión en el equipo ¡Cuántas cosas nos habremos perdido los guitarristas que te admiramos por ese feliz matrimonio con el pedal de efectos! ¡Quién sabe qué otras cosas se te ocurrirían para personalizar tus tonos! Pero tu carácter innovador en múltiples estilos (pasando por el Blues, Rock, Rockabilly, Jazz, Heavy, Jazz Fussion, o Techno) y las técnicas aplicadas a guitarras muy diversas deben inspirarnos para explorar tantos campos sin descubrir aún en el maravilloso juego de los doce sonidos.

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